El fresno o fresno de la tierra (Fraxinus angustifolia) es un árbol de la familia de las oleáceas que raramente supera los 20 m de altura, pero puede llegar a los 25 m. Tiene el tronco normalmente recto y la copa densa y con forma de cúpula más o menos alargada. La corteza joven de este árbol es lisa y gris, pero al envejecer se fisura. Las ramillas son gruesas, están punteadas de lenticelas blancas y su disposición es opuesta. Las yemas son grandes, rechonchas y de color marrón oscuro. A lo largo de las ramillas hay parejas de yemas opuestas, y en el extremo hay 3: la yema apical y 2 laterales.

Las hojas del fresno son caducas, glabras y compuestas imparipinnadas, miden 15-20 cm de largo, normalmente tienen 5-9 folíolos –pero pueden llegar a tener 13– y están en disposición opuesta. Los folíolos miden 3-9(13) cm de largo y 0,8-2,5(3) cm de ancho, son lanceolados, tienen la base en forma de cuña y acaban en punta. No tienen peciólulo y tienen el margen dentado, con los dientes ordinariamente curvados hacia afuera, no más numerosos que los nervios laterales y con los entrantes entre ellos curvilíneos y anchos. Están dispuestos de forma opuesta y son de color verde oscuro brillante en el haz y más pálidos en el envés. En otoño, las hojas se pueden volver de color amarillo más o menos marronáceo antes de caerse, pero a menudo caen todavía verdes.

Las flores son pequeñas y de color púrpura, que se vuelve amarillo cuando se abren las anteras. No tienen cáliz ni corola y se encuentran agrupadas en panículas densas que aparecen antes que las hojas sobre las ramillas crecidas el año anterior. Pueden ser hermafroditas o unisexuales. Si lo hay, el pistilo es único y, si presentan estambres, tienen 2. La floración se produce de febrero a marzo. La polinización tiene lugar mediante el viento. Los frutos son sámaras lanceoladas de 2,5-5 cm de longitud. Están constituidas por una semilla alargada y un pericarpo membranoso que se expansiona formando un ala delgada que tiene como función la dispersión mediante el viento. Las sámaras inicialmente son de color verde amarillento y adquieren un color marrón claro cuando maduran en otoño. En algunos casos son tan abundantes que su color verde amarillento predomina sobre el verde intenso del follaje (foto inferior izquierda). Persisten en el árbol después de la caída de las hojas. Ver la transformación de las flores en cecidios por el ácaro Eriophyes fraxiniflora.

Prefiere los suelos húmedos y profundos, pero, entre los árboles propios del bosque de ribera, es, junto con el olmo, el menos exigente con respecto a la humedad edáfica. Tolera medianamente bien la sombra, resiste perfectamente las temperaturas bajas y es indiferente a la naturaleza química del suelo con respecto al carbonato de calcio. Se propaga por semillas aunque no por esquejes. Es de crecimiento rápido y no acostumbra a vivir más de 150 años.

Su madera, de color amarillo pálido rosado, es muy dura, muy elástica y de densidad media o alta. Se utiliza en ebanistería (chapas, pavimentos) y en tornería (mangos de herramientas, aparatos de gimnasia, tacos de billar…). Las hojas constituyen un buen forraje para el ganado. Tradicionalmente se han utilizado como alimento de reserva para el invierno, pero este aprovechamiento es cada vez más infrecuente. Se han usado en medicina como laxante y diurético. La variedad cultivada ‘Raywood', que tiene porte compacto, es apreciada como árbol ornamental por el color granate que adquiere su follaje en otoño.

Es una especie propia de los bosques de ribera del sur de Europa –aunque llega hasta Bretaña y la República Checa–, del norte de África y de Asia Menor. En la zona norte de su área de distribución coincide con el fresno común (Fraxinus excelsior), una especie a la cual se parece bastante. La existencia de individuos con características intermedias entre las dos especias hace pensar en una probable hibridación. Pius Font i Quer en Ensayo fitotopográfico de Bages (1914) dice que Fraxinus angustifolia a comienzos del siglo XX era una especie rara en la comarca de Bages, pero actualmente abunda, especialmente en la cuenca del Cardener. La foto superior izquierda muestra un ejemplar de fresno en la orilla del río Cardener, delante de la entrada de la estación de tren de Renfe en Manresa. En la comarca es una especie en expansión que a veces se encuentra incluso fuera del ámbito del bosque ribereño. Es posible que la regresión del olmo (Ulmus minor) causada por la enfermedad fúngica de la grafiosis haya dejado espacio para la expansión del fresno. Probablemente este árbol era raro en el Bages a comienzos del siglo XX porque las tierras fértiles de las cuales es propio estaban entonces completamente ocupadas por la agricultura. [fotos Florenci Vallès]