Entre las numerosas especies de plantas de la familia compuestas con capítulos de flores liguladas amarillas, el diente de león (Taraxacum officinale) es una de las más frecuentes en la comarca de Bages. El diente de león es una hierba que no alcanza los dos palmos de altura. Consta de una roseta basal de hojas irregularmente divididas en segmentos vagamente triangulares. A pesar de ser algo amargas, estas hojas se comen en ensaladas. Del centro de la roseta se alzan tallos gruesos y fistulosos que lleva un único capítulo grande y vistoso de flores todas ellas con lígulas, de color amarillo intenso. Con la maduración, las flores se transforman en frutos secos rematados por un plumero, el vilano, para ser dispersados por el soplo del viento o de un niño. El diente de león es una planta perenne, un hemicriptófito que mantiene vivas la raíz y las yemas a ran de suelo en invierno y que florece en especial en primavera en prados, campos de cultivo húmedos y huertas. Es una planta de origen europeo, naturalizada en zonas templadas del mundo entero. Por su propiedad diurética se conoce en catalán con el nombre de “pixallits”.

Ver Taraxacum obovatum, otra especie de diente de león.

[fotos Florenci Vallès (arriba izquierda) y Jordi Badia (arriba derecha y abajo)]