El grillotopo o alacrán cebollero (Gryllotalpa gryllotalpa) es un grillo inconfundible por sus potentes patas delanteras modificadas como las de un topo (foto 3ª), que le permiten excavar galerías profundas en el suelo húmedo donde desarrolla su ciclo vital y que le han dado el nombre en muchas lenguas, incluso en latín (Grillo = grillo y talpa = topo). Pertenece a la familia grillotálpidos, cercana a los gríllidos en la que se incluye el grillo de campo (Gryllus campestris). Su cuerpo está perfectamente adaptado a la vida bajo tierra. Tiene aspecto atreciopelado, recubierto de finísimos pelos que repelen el agua.
Aunque es un insecto frecuente en la comarca del Bages, su observación no es fácil por sus hábitos nocturnos y por el hecho de vivir enterrado, aunque a veces abandona el medio terrestre para volar. También se desplaza corriendo con relativa rapidez. Ver, en la secuencia de imágenes de debajo, como el grillotopo se esconde bajo tierra.
Se alimenta sobre todo de insectos y sus larvas, de gusanos y de raíces. Parece ser que su nocividad para los cultivos se ha sobrevalorado, pues sólo se alimenta de raíces de forma esporádica. En las noches de verano puede oírse el canto fino y regular que emiten los machos desde la entrada de sus galerías. [fotos Amadeu Ricart (arriba y abajo) y Oriol Oms (centro)]