El cuco (Cuculus canorus) es un pájaro que indica la llegada de la primavera con su inconfundible canto, el del reloj de cuco. Otros pájaros como las tórtolas (Streptoelia sp.) o la abubilla (Upupa epops) realizan un canto similar, pero más débil y ululante, siendo el del cuco más potente y pausado.

El cuco es estival en Cataluña, dónde llega desde finales de marzo hasta abril procedente de su área de invernada en el África subecuatorial. En verano podemos encontrarle por gran parte del viejo mundo, llegando hasta más al norte del círculo polar ártico. A lo sumo, la vuelta será a principios de agosto, aunque los jóvenes acostumbran a emigrar más tarde. El cuco lo encontramos en una gran diversidad de hábitats, desde las zonas litorales hasta la alta montaña. En Cataluña es más común en zonas montanas.

El cuco es un ave de tamaño mediano, con la cola y el cuerpo alargados y unas patas muy cortas y zigodáctilas (foto de abajo). El plumaje de las partes superiores es uniforme y de color gris. El vientre es de color blanco con un barrado oscuro. Las hembras pueden ser algo pardas en la zona del collar (foto del centro), e incluso pueden llegar a serlo todas las partes superiores, en la denominada fase parda. La cabeza es toda del mismo color que el dorso y presenta un pico puntiagudo, algo curvado y ojos con iris de color amarillo en los adultos (foto de arriba) y pardo en los jóvenes.

El principal alimento de este insectívoro son las orugas, que puede identificar a larga distancia desde un puesto de un punto elevado (foto del centro). Una de sus preferidas es la oruga procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa). El cuco destripa las orugas, vacía el contenido intestinal y a continuación se las traga, para luego regurgitar sus pelos.

El cuco no construye nido, sino que, cuando debe poner los huevos, parasita el de otras especies, hecho que siempre ha fascinado a los ornitólogos. Cada hembra de cuco parasita una especie concreta de pequeño paseriforme insectívoro, la de sus padres adoptivos, que pueden ser los carriceros y carricerines (Acrocephalus sp.), el petirrojo (Erithacus rubecula), el acentor común (Prunella modularis), el chochín (Troglodytes troglodytes), las lavanderas (Motacilla sp.) etc. Aprovechando un momento en el cual estos últimos pájaros abandonan su nido, la hembra del cuco rápidamente pondrá su huevo y robará uno de la nidada original. La hembra del cuco repetirá este proceso unas ocho veces en nidos distintos durante el verano. El huevo del cuco, mimético con el de la especie parasitada, acostumbra a ser el primero en eclosionar, y el polluelo que nacerá pronto provocará la caída del nido de los huevos o los polluelos originales. La hembra del nido parasitado alimentará su “único descendiente” hasta que al cabo de unas tres semanas éste llegue al tamaño del cuco adulto y abandone el nido.

De las 140 especies existentes en el orden de los cuculiformes, que consta de 28 géneros) 57 de ellas son exclusivamente parásitas en la crianza de su descendencia, tal y como ocurre con la otra especie presente en Cataluña: el críalo (Clamator glandarius). [fotos Oriol Oms]