El propio nombre de la comarca, Bages, que algunas fuentes relacionan con Baco, dios del vino de la civilización romana, deja entrever ya que estas tierras han sido trabajadas por el hombre desde tiempos muy antiguos. La crónica del poblamiento y la de los cambios en el paisaje se entretejen de forma inseparable en este territorio. La acción del hombre sobre el medio ambiente se acumula, a pesar de la tendencia de la naturaleza a cicatrizar las heridas.

Desde la revolución industrial que llegó al Bages a mediados del siglo XIX , la población ha ido creciendo y concentrándose en el Pla de Bages y en los dos valles principales, el del río Cardener y el del Llobregat. Más radical ha sido cualitativamente el cambio social de los habitantes de la comarca hacia una renta más alta, un modelo económico consumista, una capacidad tecnológica para transformar el entorno -desconocida hasta entrado el siglo XX- y nuevas costumbres. Los impactos más graves ocasionados por la sociedad sobre la naturaleza de la comarca son los que se describen a continuación.

La escombrera del Cogulló (Sallent) es el mayor despropósito ambiental en Catalunya. Cada día, la empresa minera Iberpotash vierte una media de 5000 toneladas de residuos salinos. Esta sal, a través de arroyos y de la circulación subterránea, llega al río Llobregat. Todos los arroyos cercanos están intensamente salinizados; por el de Soldevila circula salmuera a saturación. El agua de numerosos pozos y fuentes se ha transformado en salada. Todos los abastecimientos de agua del Llobregat captada más allá de Sallent, entre ellos los de Barcelona y de su área metropolitana, resultan gravemente perjudicados.

 

La minería potásica

La minería potásica, iniciada en Súria en el año 1925, explota la formación salina de la depresión Central Catalana. A partir de la década del 1960, los estériles, compuestos básicamente por cloruro sódico o sal común, no se retornan al interior de las galerías, sinó que se vierten cerca de las plantas mineras. De este modo nacen las escombreras, auténticas montañas estériles de residuos salinos.

En la cuenca del Cardener se encuentran primero las dos escombreras de Cardona, la nueva en explotación y la vieja abandonada y en turno de espera. Más abajo, en Súria, existe la pequeña escombrera de Cabanasses -que en el año 2004 se cubrió con tierra, con lo que es la única escombrera salina del Bages tapada- y la grande y en acelerado crecimiento del Fusteret o de Súria. En el valle del Llobregat quedan las dos escombreras abandonadas de Vilafruns (Balsareny) y de la Botjosa (Sallent), y la mayor y más visible de todas, la montaña de residuos que crece día a día, la escombrera del Cogulló o de Sallent.

La estimación para el conjunto de las escombreras del Bages era, al empezar el año 2004, de unos 70 millones de toneladas de residuos salinos que se incrementan anualmente en 3 millones más, acumulados en 100 hectáreas de terreno. La minería de la potasa del Bages, ella sola, genera una masa de sal de rechazo equivalente al total de los residuos urbanos o al conjunto de todos los residuos industriales de Catalunya. Estas magnitudes, desorbitadamente grandes, causan impactos ambientales de tamaño proporcional sobre el paisaje y las aguas. La Plataforma cívica MontSalat, en la que participa la delegación del Bages de la ICHN, denuncia reiteradamente desde hace años las afectaciones al paisaje y a las aguas que la minería de potasa de la comarca de Bages ocasiona. Consultar:

Plataforma cívica MontSalat
Plano de salinidad en los ríos Cardener y Llobregat
Gráficas de salinidad en los ríos Llobregat y Cardener (2007-2015)
Cronología de las afectaciones ambientales de la minería de sal y potasa en el Bages

El lecho seco del río Cardener en La Coromina (Cardona). Para prevenir nuevos hundimientos súbitos del terreno y la filtración de agua dulce del río hacia las galerías mineras en explotación de sal común y hacia las más profundas y abandonadas de potasa, la Generalitat de Catalunya desvió íntegramente el río Cardener a través de un túnel que corta tres kilómetros de recorrido que incluyen el tramo de la zona salina.

Ver en la hemeroteca los artículos de Jordi Badia, en catalán y ordenados cronológicamente por su fecha de publicación, sobre este tema:

Además de sal potasa y sal común, en el Bages se extrae roca en canteras, especialmente en su mitad sur donde se explotan calizas y areniscas, y gravas procedentes de terrazas fluviales. La legislación obliga a la restauración de los terrenos afectados. Se obtienen restauraciones dignas en terrenos vaciados de grava, pero en los grandes tajos abiertos en la dura roca caliza la pretendida restauración no puede ir más allá de un maquillaje superficial.

Los incendios forestales

Durante las décadas del 1980 y 1990, una parte importante de los bosques resultaron afectados por uno o más de los extensísimos incendios forestales. Especialmente lamentables han sido los incendios sufridos en los espacios de naturaleza protegida de Montserrat (1986 y 1994), de Castelltallat (1994 y 1998) i de Sant Llorenç del Munt i l'Obac (2003).

Plano de incendios forestales en el Bages, 1970-2005

La ocupación del territorio

El ritmo de nueva ocupación del territorio para situar en él todo tipo de instalaciones humanas se ha acelerado durante las dos últimas décadas y de forma especialmente alarmante en el Pla de Bages. La expansión de los usos del suelo diferentes del forestal o del agrícola es un hecho básicamente reciente. Entre los episodios últimos de transformación de la comarca destacan los que a continuación se detallan.

La cima de Tres Creus asaltada por motoristas. La erosión infringida por la circulación de motos en las sierras del sur-oeste de la comarca ha abierto cicatrices irrecuperables en el terreno y ha dejado impracticables muchos senderos.

Las nuevas carreteras, los ejes Transversal y Diagonal de Catalunya y del Llobregat, la autopista Terrassa-Manresa y las variantes de Manresa y de las poblaciones de los valles del Cardener y del Llobregat no sólo ocupan espacio. A menudo ocasionan un efecto barrera frente a los animales terrestres y grandes movimientos de tierras que desfiguran el paisaje, en especial la autopista, pero también el eje Transversal en el municipio de Oló.

Nuevas implantaciones industriales, como la del Pla de Santa Anna (Sant Fruitós) y la del Pla del Mas (Sallent), o comerciales, como la del polígono Casa Nova (Sant Fruitós), pisan las tierras que habían sido las más aptas para la agricultura en el centro del Pla de Bages.

Un caso particular es la ocupación de las vegas de ríos y arroyos. La eliminación de los sotos y la artificialización de las riberas fluviales es una pérdida demasiado frecuente y especialmente lamentable en el Bages, que significa la destrucción de los boscos más frondosos y de las tierras más fértiles.

La erosión ocasionada por la civilización, si afecta grandes extensiones, puede llegar a ser más trascendente que la ocupación directa. Aparte de los incendios forestales, los agentes erosivos más graves ligados al hombre son la circulación de vehículos a motor fuera de caminos, a pesar de su ilegalidad, y el pastoreo excesivo. El paso repetido de motos ha abierto grandes surcos en las vertientes de las montañas constituidas por materiales arcillosos rojos disgregables del sur-oeste de la comarca. Las heridas de las motos en las vertientes de la montaña de Collbaix destacan desde la ciudad de Manresa.

Animales asediados

Un búho real, la mayor rapaz nocturna, electrocutado en una torre eléctrica en el Serrat del Maneló (Manresa).

 

La compartimentación del territorio y la pérdida de hábitats afectan decisivamente la fauna al aislar las poblaciones. Además, las infraestructuras al servicio del hombre suponen a menudo trampas mortales para los animales. A menudo se encuentran aves, en especial las mayores, muertas por impacto o por electrocución en líneas eléctricas. Más frecuente es encontrar el cadáver de cualquier animal atropellado en la carretera. Lagartos, serpientes, sapos, erizos y tantos otros animales, incluso jabalíes, se contabilizan entre las víctimas más habituales.

Si ya es grave para la fauna la incidencia indirecta de las actividades y las instalaciones humanas, no lo es menos la persecución directa, entendida como caza legal o, aún peor, furtiva. El número de licencias de caza y la afición a la escopeta es desproporcionadamente grande al considerar el espacio libre y las poblaciones de las especies cinegéticas disponibles en el Bages. Recientemente, el uso de tecnologías de comunicación en las batidas contra el jabalí dificulta aún más la escapatoria del animal. La captura de pájaros con liga es un método de caza ilegal pero tolerado, no discriminatorio, que atrapa toda clase de pájaros, protegidos o no. Para tender sus artimañas de liga, los tramperos agreden ferozmente las encinas y los robles recortándo sus copas en forma cónica.

La ley catalana de protección de los animales, por sí sola y no siempre respetada, no es suficiente para garantizar la supervivencia de muchos de los animales de la fauna del Bages.

[Jordi Badia con la colaboración de Florenci Vallès y Marc Vilarmau]