El saltamontes verde común o langosta verde (Tettigonia viridissima) es un insecto del orden de los ortópteros que pertenece al suborden de los ensíferos. Este suborden incluye, entre otros, a la familia de los tetigónidos (entre los cuales encontramos el saltamontes verde común), la de los efipigéridos (somaretas o chicharras alicortas), la de los grillotálpidos (grillotopos o alacranes cebolleros) y la de los gríllidos (grillos). Como todos los ensíferos, las langostas verdes tienen las antenas largas, compuestas de muchos artejos, presentan órganos auditivos en las tibias anteriores y producen estridulación (chirrían) rozando las dos alas anteriores. Estas características permiten diferenciar a los ensíferos de los celíferos, el suborden de ortópteros que incluye la mayoría de saltamontes y langostas. Los nombres castellanos que se usan para referirse a Tettigonia viridissima pueden llevar a pensar erróneamente que esta especie es un celífero, como lo son el saltamontes de alas rojas y la langosta egipcia. Otra característica de los ensíferos que no presentan los celíferos es el largo oviscapto de las hembras, que sirve para poner los huevos en los lugares adecuados.


Los saltamontes verdes comunes son grandes, los machos miden de 28 a 36 mm de largo y las hembras, sin contar el oviscapto, entre 32 y 42 mm. El oviscapto mide entre 26 y 32 mm de longitud. Las fotos muestran ejemplares femeninos de Tettigonia viridissima, en la imagen superior con el oviscapto parcialmente tapado por las alas. A pesar de su nombre de salmantontes verde, el color es variable del verde al ocre. Viven preferentemente en lugares soleados (prados, claros de bosque, cultivos...), pero también se los puede encontrar en los árboles. Son principalmente carnívoros. Su canto, que se oye principalmente en el crepúsculo, es fuerte y agudo, formado por periodos largos interrumpidos por silencios cortos. Este sonido lo producen los machos, que cantan más cuanto más aprieta la calor, y sirve para atraer a las hembras y para advertir a los otros machos. Tanto las hembras como los machos tienen un sentido del oído muy sensible y son capaces de captar con precisión los ultrasonidos. En estado adulto, los podemos encontrar de julio a septiembre. Las hembras depositan la puesta dentro de la tierra y, en la primavera siguiente, de los huevos salen ninfas bastante parecidas a los adultos. El proceso de transformación de estas ninfas en adultos se conoce con el nombre de metamorfosis simple o incompleta. [fotos Florenci Vallès]